Principal  Siguiente


 

Logroño - Redecilla del camino 70 km.

El día anterior llegamos a Logroño desde Vitoria. Después de dejar las bicis en el albergue, poner el primer sello en nuestra credencial y ducharnos fuimos a hacer la compra para la cena y el desayuno.

El albergue de Logroño es  muy grande y nuevo. Tiene unos servicios muy buenos, cocina completamente equipada, hasta con cubiertos, un patio interior con estanque para refrescar las piernas y las habitaciones están bastante bien.

Después de cenar estuvimos hablando un rato con otros peregrinos hasta que llego la hora de silencio.

Al día siguiente salimos a las 8 de la mañana después de desayunar y recoger todo. Junto con unos madrileños empezamos nuestro camino, había llegado el momento esperado. A la salida de Logroño el camino atraviesa un pequeño bosque y pasa al lado de un pantano, es una zona bonita,  a partir de ahí toda la etapa va por pistas fáciles de andar, con pocas cuestas y suaves. Logroño

En la bajada a Nàjera se me rompió uno de los tornillos que sujetaba la parrilla y tuve que ir parando cada poco porque se me salía. Llegamos a Nàjera y pusimos nuestro segundo sello en la oficina de turismo. Nos compramos un par de conchas y las colgamos de las alforjas, ya éramos auténticos peregrinos. También solucionamos la avería de la parrilla, conseguimos un par de tornillos en una ferretería que además nos salieron gratis.

Salimos de Nàjera con una cocha, un par de tornillos y otro sello y tiramos hasta Azofra donde paramos a comer. Después de comer y echar una pequeña siesta volvimos a arrancar y llegamos hasta Santo Domingo de la Calzada. Pusimos un sello en el albergue dejamos las bicis y dimos un vuelta por el pueblo.

NájeraDel albergue de Santo Domingo os diré que es una casa grande, antigua pero en buen estado y que tiene cocina.

Después de tomar algo y vencer la pereza de las cinco de la tarde volvimos a coger las bicis y llegamos a Redecilla.

Redecilla son cuatro casas y la iglesia pero su albergue aunque pequeño esta muy bien. Los servicios son muy buenos, también las habitaciones, tiene cocina pero la usa la cocinera del bar, así que si quieres usarla hazlo antes de que empiece con las cenas.

Después de la rutina de todos los días, ducharse, cambiarse y coger sitio hicimos las compras. Antes de la cena nos abrieron la iglesia del pueblo a los peregrinos para visitarla.

Al final tuvimos que hacernos la cena con el hornillo que llevábamos ya que la cocina la estaba ocupando la del bar.

Después de la cena hice de mecánico y termine de arreglar la parrilla con las herramientas que me presto otro peregrino. También tuvimos tertulia  en el patio del albergue. Aquí conocimos uno de los peregrinos que mas nos sorprendió. En cuestión era un hombre que había salido de Granada, había llegado a Santiago y se dirigía a Roma pero por si eso era poco luego quería llegar a Jerusalén. Viajaba con su perro y dormía en la calle. Solo se acercaba a los albergues para ducharse. Todo un personaje.

Después de la tertulia nos fuimos a la cama que la verdad se coge con ganas después de andar todo el día en la bici.